“Después de leerlo rompí en lágrimas felices” 18 enero, 2019 – Posted in: Blog – Tags: ,

Estoy leyendo “Por qué Marx tenía razón” de Terry Eagleton, inglés marxista y un excelente crítico literario y de la cultura. Me gusta lo que dice y como lo dice, con ironía -probablemente tendrá que ver con ser católico en un país de protestantes como Inglaterra- con amenidad y sobre todo sin pedantería. El libro es una reivindicación del pensamiento marxiano que viene muy bien para entender estos tiempos de zozobra y “ruido” en que vivimos. Al final del libro, o cerca del final, Eaglenton se pregunta si quienes nos guían tienen claro a dónde vamos o por el contrario estamos subidos a un tren sin frenos que se dirige hacia el desastre. La metáfora del tren es precisa y propia de un país, el suyo, que hizo la revolución industrial a tiempo. Le hubiera valido, por ser más romántica, la imagen del Titanic hundiéndose mientras la orquesta no dejaba de tocar “el fox de los ahogados sin consuelo” (Sabina y Serrat).  Desde luego, el desconsuelo le venía a los pasajeros porque la mayor parte se iban a ahogar, pero también porque no estaban atentos a la música de la orquesta (seguro que además del fox sonó el “Dixit dominus” de Handel)  y, sobre todo, porque no tenían un buen un libro entre las manos, como por ejemplo uno que releo de vez en cuando, el “Sermón de San Antonio a los Peces” (La Umbría y la Solana) escrito en el barroco siglo XVII por Antonio Viéira. Su lectura fue un consuelo para el inclasificable Pessoa, en circunstancias anímicas parecidas a los ahogados del Titanic: “después de leerlo rompí en lágrimas felices, como ninguna felicidad real me hará llorar, como ninguna tristeza de la vida me hará imitar”. No me digan que no consuela.

Foto: The New Criterion